Hace ya mucho tiempo leí el libro de "la jaula de la melancolía" de Roger Barta -que es excelente- en donde habla de la naturaleza del mexicano; pero naturaleza digamos, "nuclear", es decir, aquello que lo hace ser cómo es y que aplica a cualquier ámbito -en diversas proporciones, por supuesto- de forma individual y colectiva.
Y la analogía comparativa que utiliza es con un mexicanisimo animal: el ajolote.
Bueno, una de las premisas de ese extraordinario ensayo es que los ajolotes no se desarrollan porque de alguna extraña forma no lo desean. Les gusta ser eternamente "adolescentes".
Esto lo he comprobado con algunos de mis compañeros de trabajo.
Son gente de entre 25 y 35 años y se comportan como niños de 15. Sus reuniones, charlas y actividades son de este tipo. Inclusive se mandan cadenas de correo muy parecidas a las "pintas" de los baños jajajajaja sólo que ahora de forma electrónica.
De algún extraño modo -porque todos pasaron por la universidad- no hay crecimiento personal ni profesional.
En otra parte la gente no quiere compartir ni enseñar a los demás lo que sabe -que no es mucho, en realidad-, ¿por qué? es un misterio.... su respuesta es "no tengo tiempo".
Cómo es que pueden no tener tiempo para demostrar al mundo su importante y relevante aportación de conocimiento?
no les interesa ser líderes?
no entienden que enseñar es legitimarte como experto en una materia?
qué pensaran de los grandes pensadores, que de no haber compartido su conocimiento, no serían quienes son?
es un misterio... y no los entiendo sólo porque no puedo hablar con ajolets jajajajaja
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